Hablar
de una democracia y de los medios de comunicación en Chile, sería algo
tan radical como hablar de agua y aceite, ya que esta combinación, a pesar del
tiempo y los cambios, no ha podido relacionarse.
Podemos
recordar que en la época de la dictadura militar, la comunicación era
unidireccional, o sea, totalmente enfocada a favor de un área, y peor aún,
muchas no por gusto propio, sino por una cuestión de imposición.
Luego
de haber terminado la dictadura, todos imaginaron una mayor democratización de
los medios de comunicación en Chile. Pero lamentablemente no se dio así y peor
aún, mientras gobernaba la Concertación, los medios de comunicación se
concentraron aún más, transformándose en verdaderos monopolios de las
comunicaciones. En Chile en la actualidad, los medios de comunicación, están
ligados todos a un sector político, la derecha económica y la más
conservadora del país.
En
los veinte años de gobierno de la concertación, no se avanzó en la
democratización y la pluralidad de los medios de comunicación en Chile. Todo lo
contrario, se concentraron y expandieron nacionalmente, siempre en un estilo
conservador.
Algo que hay que tener claro
es que en la medida en los medios democraticen y cumplan con su papel
social de informar con veracidad a la ciudadanía de todo lo que acontece en los
diversos ámbitos de la sociedad, de manera que todos sin excepción estemos bien
informados y contemos con los elementos necesarios que nos permitan tomar
decisiones, sin ser más víctimas de los manipuladores de opinión pública que
sirven a los distintos grupos de poder.
Pero algo que he aprendido y me ha quedado muy claro a través del
tiempo acerca de los medios de comunicación, es que definitivamente todo lo
mencionado con anterioridad lamentablemente no lo podemos ver en un cien por
ciento, ya que los medios no informan a la sociedad, sino más bien la
desinforman, con un exceso de información, no realizando las coberturas
adecuadas y veraces de un tema, inculcando pensamientos a gente pasiva y
omitiendo información a su conveniencia. Distorsionando la realidad de las
cosas, “informando” lo que a ellos les interesa transmitir, utilizando la
conocida agenda setting, con la cual se hacen dueños de lo que se debe o
no se debe publicar en los medios, creando en varias oportunidades
psicósis entre los receptores, mientras ellos -los medios- se llenan los
bolsillos con dinero, alimentando sus negocios y de pasada los de otros.
En
este tiempo, el mercantilismo imperante hace que muchos medios de comunicación,
o periodistas, trabajen para el rating o simplemente por sacar la nota,
renegando la lealtad que le deben al pueblo. Los medios de comunicación en
Chile, ya no informan, no educan, ni entretienen - de forma sana y culta-, sólo
viven en una dictadura, al servicio del pensamiento y manipulación de los
grandes mercaderes del país.
Hoy
dependemos de la democratización de los medios de comunicación para forjar una
cultura política pluralista, tolerante, con una estructura de pensamiento
distinto al pasado autoritario de Chile.

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